TU HIJO TIENE LA RESPUESTA, DÉJALO DECIDIR

¿Te imaginas que tu hijo decida a la hora que quiere ir a dormir?, ¿te parece descabellado?, ¿sin sentido? Entonces es hora de cambiar tu switch y comenzar a ver a ese niño que tienes en frente de una manera totalmente distinta. Aceptando que es dueño de su existencia y que, con ciertos límites, podrá comenzar a experimentar los resultados de sus decisiones.

Una parte fundamental en el proceso de crecimiento de un niño es aprender a tomar decisiones. Tu hijo no debe acatar tus órdenes automáticamente –si a ti te criaron así, con un Papautoritario, no repitas el patrón de conducta-, porque él debe aprender a reflexionar.

Se trata de que tu hijo practique la toma de decisiones dentro de ciertos márgenes establecidos por ti. Por ejemplo, que escoja su postre, su ropa, su corte de pelo o que decida si va a lavarse los dientes justo después de cenar o un momento antes de ir a la cama, o, ¿por qué no?, que decida a qué hora quiere acostarse, claro, con el límite que al día siguiente debe estar listo, radiante y entusiasta a la hora de ir al colegio.

Sucede que, con la mejor de las intenciones, llenamos a nuestros hijos de completos instructivos de cómo vivir, tal y como lo hicieron con nosotros. Ya es hora que comiences a creer en tu hijo. Confía en que puede asumir con propiedad muchas cosas en su vida. Déjalo sentir, experimentar, equivocarse y expresarse. Ahí estarás tú cuando por la mañana te diga que tiene sueño a la hora de ir a la escuela, y, sin regaños, puedas preguntarle: ¿qué podrías hacer para no estar tan cansado(a)? Recuerda que un niño impulsado internamente puede sentirse a sí mismo y sus necesidades, mientras que un niño controlado externamente se acostumbrará a que otros tomen decisiones por él.

Como seres humanos prosperamos cuando tomamos responsabilidad de nuestros actos y de nuestra propia vida. Ahora bien, todos los niños son distintos y únicos, y, por lo tanto hay diferencias significativas en cómo experimentan, perciben y aprenden. A medida que vayas descubriendo a tu hijo, podrás ir haciendo más fácilmente tu rayado de cancha y determinando el grado de velocidad con que amplias los límites de sus decisiones.

Se trata de un reto emocionante y apasionante procurar que nuestros hijos reciban las mejores oportunidades para que tomen posesión de sus vidas y sus proyectos, al tiempo que luchamos con ese sentimiento inevitable de “sentirnos sus dueños”. El propósito final de esta propuesta es que tu hijo adquiera propiedad total de su proceso, incluso con caídas y equivocaciones. ¿Estás listo(a) para el cambio?

¿CONSIDERACIONES?

Aprende a conocerlo y establece límites adecuados para él o ella.

Escúchalo(a) y respeta sus gustos.

Deja de pensar que su hijo(a) no puede decidir.

Acepta que es un ser individual y dueño de su existencia.

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